Una decisión real.
No un proyecto, no un brief, no un presupuesto aprobado. La decisión como la dirías en voz alta.
¿Crecemos o consolidamos? ¿Entra la siguiente generación y con qué reglas? ¿Cuál de todas las apuestas va primero? Si una pregunta así te está quitando el sueño, es aquí.
No un proyecto, no un brief, no un presupuesto aprobado. La decisión como la dirías en voz alta.
La tensión de fondo, nombrada. Casi nunca es la que parece.
El riesgo que no estás viendo. El que cobra caro si nadie lo nombra a tiempo.
Los criterios para decidir. Explícitos, discutibles con tus socios.
El primer paso concreto. Ejecutable, con dueño y fecha.
Si quieres profundizar, existe el Sprint de Rumbo: del diagnóstico al diseño, en seis a diez semanas. Y para lo que debe sostenerse en el tiempo, Mission Control. Pero el diagnóstico es tuyo y se queda en tu empresa — sigas o no.